Sobre Mi

Nací en 1977 en la ciudad de Gerli (Partido de Lanús) en el seno de una familia de clase media, en una ciudad proletaria e hija de mil razas inmigrantes. Llevo en mi caso sangre de vascos, gallegos e italianos.

Me críe en una mesa familiar en la que se hablaba de política, o mejor dicho, en la que no era indiferente la actualidad del país.

Aunque la característica “boina blanca” me llegó por la parte materna de la familia, los Locurscio, y específicamente por mi abuelo Carmelo, quien por profesar el ideario radical fue preso en varias ocasiones en la época del primer peronismo (1949-1955). Mi abuelo era toda una institución de Gerli, tuvo siempre una Carnicería conocida en el barrio y aún hoy algunos vecinos mayores se refieren a mí como “el nieto de Don Carmelo”. El me enseño que se podía ser político y honesto como ese brillante exponente radical que fue Don Arturo Illia.

Fue mi tío Beto quien me llevo de pequeño a los actos que todavía recuerdo de la campaña de Alfonsín en 1983. Es que como muchos radicales, en mi caso “soy del Partido de Leandro Alem” por Raúl Alfonsín.

Recuerdo que mi enamoramiento por Raúl fue inmediato. A mis 5 años era inexplicable. Hoy lo sé: soy hijo de la democracia, me forme en ella y soy de la generación que decidió involucrarse en los noventa para suprimir el individualismo imperante del “sálvese quien pueda” y construir política con valores y con principios, pese incluso a que el resto del mundo (y las encuestas) profesaren circunstancialmente otros “cantos de sirenas”. Raúl me enseño que había que “seguir a ideas, no a hombres” (como su Testamento Político: “Levanten banderas que sean de principios. Les pido que crean en ideas, que no crean en hombres; los hombres pueden fallar, frustrarse o fracasar; las ideas no fallan”).

Hijo de Liliana y Carlos, nací en la calle Lafayette al 600 (hoy República del Líbano), aunque mi niñez transcurrió en el Pasaje Padilla, a escasos 40 metros de la Plaza Ricardo Rojas de Gerli Este, tengo un hermano dos años menor, Nahuel, que es médico. Entre futbol, música y días de sol crecimos en la “Escuela La Asunción”, y más allá de los caminos disímiles, aún hoy nos juntamos y nos vemos con “la barra de la esquina del Pasaje”.

A los 17 años tuve la oportunidad de realizar 6 cursos en Cuba, que sin duda influenciaron mis estudios posteriores. Allí además se dejar muchos amigos, comprendí que con poco se podía hacer mucho.

En el año 2000, con otros jóvenes gerlianos (entre los que estaban los de “la barra del Pasaje”), comenzamos a juntarnos con pioneros, historiadores y personalidades de la localidad. La idea fue recuperar nuestra historia, nuestra identidad y nuestra participación barrial. Así nació el Movimiento por la Autonomía de Gerli (MAGe), entidad integrada por personas de todos los partidos políticos e ideologías, que llevó adelante el extraordinario reverdecer de la cultura e identidad de un pueblo.

La particularidad de involucrarme con distintas visiones del mundo hizo que comprendiera el sentido de la unidad en la pluralidad, de buscar objetivos comunes más allá de las opiniones personales. Creo que es posible hacer política de consensos, de escuchar a todos, de no tener negativas irreductibles, de ser adversarios pero nunca enemigos.

Luego vinieron los tiempos de la Universidad de Derecho (UBA), así como los estudios de Maestría en Relaciones Internacionales y los recibidos en la Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil), gracias a una beca de ese hermano país.

Soy hijo de la Reforma Universitaria de 1918, en la que el radicalismo tuvo trascendencia histórica, sabiendo que sólo la educación es la llave para ser verdaderamente libres y entendiendo que la formación recibida por la educación pública debe ser retribuida a la misma sociedad, desde mi humilde lugar soy profesor (ad-honorem) en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires en a catedra de Derecho Internacional Público y Derecho de la Integración.

Participo como voluntario junto a otros jóvenes de Lanús en Instituto Abierto para el Desarrollo y Estudio de Políticas Públicas (IADEPP), ONG dedicada a un silencioso pero importante trabajo con los denominados “ciudadanos invisibles” (personas que nunca tuvieron su documentación), cuya sede en zona sur se encuentra en la localidad de Villa Caraza (Lanús).

Mis hobbies favoritos son viajar y jugar al futbol, siendo fanático del “Porve” (Club El Porvenir) y de Racing.

Hoy, siendo Concejal desde diciembre 2011, sigo viviendo en el barrio de toda la vida y quiero continuar trabajando por un Lanús más justo, moderno, solidario y cercano al vecino. Con la misma intensidad con la que he abrazado a lo largo de mi vida cada una de las responsabilidades que he tenido, me siento capacitado para construir (no solo con los militantes y afiliados de la UCR Lanús sino también con todos los vecinos) un proyecto que cambie (en serio) este Municipio.

Es el sueño que tengo y por el cual te pido que me acompañes.